El dolor del primerizo
Holas,
La verdad que no sé. Yo siempre le he tenido tirria a las tonterías del hi5, zebbo, smc, bebbo o como se llamen. Tengo en mi inbox miles de esas invitaciones sin leer y muchas otras en la papelera ... Pero el último sábado, entre champaña y pisco sours, Rita e Isabella me convencieron de unirme a esta escalofriante manada de individuos que de una u otra manera se regocija en escribir, leer y que otros lean lo que han escrito. Bueno, el morbo sí da para tanto. Así que muchachas, si llego a ganar un Pullitzer de papel crepé a causa de su impulso, ya están mentadas. ¡Lo que uno se decide a hacer entre copas!
Bueno pues, aunque mis facultades de redacción y mi espíritu creativo han sufrido significativas amputaciones, trataré de escribir algo decente para calmar su saciedad de leer. Si no lo leen mejor, me libran de un gran aprieto.
¿Cuál fue mi mejor primera vez? Sí, ya sé lo que todos están pensando pero no, no voy a elegir esa. Por el momento. Me acuerdo que una vez era un hijito de mamá que jamás se había aventurado a salir solo a ninguna parte. Pues bien, un día muy contento agarré mis maletas y me fui a 14 horas de vuelo lejos de casa, a un lugar de donde no conocía el idioma y a vivir en una residencia de la cual no tenía la dirección y no sabía cómo llegar. Recontra preparado ¿no? Créanlo o no, no fue tan difícil como lo imaginan. Lo más difícil fue arrastar mi maleta tamaño familiar de 35 kilos mas mi mochila y maletín de manos repletos. Creo que pesaban más que yo. Ah, y el frío. Un -3 no es tan amigable que digamos, y la nieve es bonita pero en la televisión, si no estás acostumbrado.
Pero lo que más te sicosea es el hecho de ser peruano. Sí, nuestra nacionalidad y costumbres, que tanto veneramos y de las que nos enorgullecemos, nos juega una mala pasada. Esa miradita a "yara, que este won viene del Frontón del mundo" la he visto ya varias veces. Y lo peor de todo es que uno, bien limeñito, se las sabe todas y vive "friqueado" (¿así se escribirá?) de todo. Piensa que todo el que se le acerca cuando tiene cosas le quiere robar, que toda calle oscura es sinónimo de problemas o que los taraditos del asiento de atrás van a bajarse en tu parada para asaltarte. Por favor, díganme que alguna vez se han sentido así fuera del país, porque si no, me voy a una terapia intensiva de hipnosis y yo solito me pongo el chaleco. Es decir, a un peruano le cuesta confiar en la gente, a menos que la conozca.
Ahora me da risa comprobar que estando en Europa seis meses jamás tuve que comprobar si un billete era verdadero o no, además de porque no sabía, porque no había necesidad. Cuando mi viejo me preguntó aquí si sabía distinguir los euros falsos, mi respuesta tajante fue: "no aceptes euros, papá." Cuestión de raza, señores.
Bueno, creo que ya escribí suficiente y he puesto mi granito de arena para su ocio de la mañana (¿o me van a decir que lo primero que hacen al llegar a la chamba es chambear?) y pues espero que alguno al leer diga "sí, yo también", para sentirme un poquito más humano de lo que no soy.
Saludos
Jimmy
Bueno pues, aunque mis facultades de redacción y mi espíritu creativo han sufrido significativas amputaciones, trataré de escribir algo decente para calmar su saciedad de leer. Si no lo leen mejor, me libran de un gran aprieto.
¿Cuál fue mi mejor primera vez? Sí, ya sé lo que todos están pensando pero no, no voy a elegir esa. Por el momento. Me acuerdo que una vez era un hijito de mamá que jamás se había aventurado a salir solo a ninguna parte. Pues bien, un día muy contento agarré mis maletas y me fui a 14 horas de vuelo lejos de casa, a un lugar de donde no conocía el idioma y a vivir en una residencia de la cual no tenía la dirección y no sabía cómo llegar. Recontra preparado ¿no? Créanlo o no, no fue tan difícil como lo imaginan. Lo más difícil fue arrastar mi maleta tamaño familiar de 35 kilos mas mi mochila y maletín de manos repletos. Creo que pesaban más que yo. Ah, y el frío. Un -3 no es tan amigable que digamos, y la nieve es bonita pero en la televisión, si no estás acostumbrado.Pero lo que más te sicosea es el hecho de ser peruano. Sí, nuestra nacionalidad y costumbres, que tanto veneramos y de las que nos enorgullecemos, nos juega una mala pasada. Esa miradita a "yara, que este won viene del Frontón del mundo" la he visto ya varias veces. Y lo peor de todo es que uno, bien limeñito, se las sabe todas y vive "friqueado" (¿así se escribirá?) de todo. Piensa que todo el que se le acerca cuando tiene cosas le quiere robar, que toda calle oscura es sinónimo de problemas o que los taraditos del asiento de atrás van a bajarse en tu parada para asaltarte. Por favor, díganme que alguna vez se han sentido así fuera del país, porque si no, me voy a una terapia intensiva de hipnosis y yo solito me pongo el chaleco. Es decir, a un peruano le cuesta confiar en la gente, a menos que la conozca.
Ahora me da risa comprobar que estando en Europa seis meses jamás tuve que comprobar si un billete era verdadero o no, además de porque no sabía, porque no había necesidad. Cuando mi viejo me preguntó aquí si sabía distinguir los euros falsos, mi respuesta tajante fue: "no aceptes euros, papá." Cuestión de raza, señores.
Bueno, creo que ya escribí suficiente y he puesto mi granito de arena para su ocio de la mañana (¿o me van a decir que lo primero que hacen al llegar a la chamba es chambear?) y pues espero que alguno al leer diga "sí, yo también", para sentirme un poquito más humano de lo que no soy.
Saludos
Jimmy


5 Comments:
At 12:46:24 PM, Isabella said…
Bienvenido al mundo de los Bloggs Jimmilin de Moria!.
Por otro lado pues, tienes razòn, tambièn he estado en un lugar donde la gente dejaba la puerta de su auto abierto y nadie le robaba. Recuerdo que pasando por el estacionamiento del centro comercial habìa un auto con la puerta abierta y mi acompañante la cerrò. Le dije: "Conoces al dueño del auto?" y me respondió: "No, pero ha dejado la puerta abierta, hay que cerrarla, aunque aqui nadie roba, pero igual".
At 5:18:10 PM, Herr Hauptmann said…
Acá en Lima eso es virtualmente una Utopía. Buen comienzo, felicidades por tu BLOG.
At 9:54:51 PM, Kat said…
welcome to the jungle...
At 11:15:38 PM, alvaro_crema said…
una vez en nueva york habia una limosina alucinante y l dije a un pata que me tome una foto como que subiendo a la caña...y cuando me acerco, salio un negro de 32,5 metros y me empezo a gritar como si yo fuera un piraña del centro de lima...bueno, no se si tendra algo que ver, pero me acorde de eso
At 12:22:13 PM, JCC said…
Ja ja ja, qué buena anécdota. En "Bowling for Columbine" (excelente documental), Michael Moore entra a una casa canadiense (donde no aseguran sus puertas de día) y a pesar de que la reacción del habitante fue de sorpresa, no fue para nada agresiva. Imagínate si eso hubiese pasado en gringolandia, hubiese recibido 50 escopetazos y hubiese sido arrestado en el acto.
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